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Naming: posicionando tu marca desde el principio

2 de septiembre de 2020

    El nombre de una marca, un proyecto o un servicio es el primer contacto que tiene cualquier persona con esa empresa. Y es lo primero que tiene que entrar por el ojo (y por el oído) a la persona que lo recibe.

    ¿Por qué es tan importante el naming?

    Un nombre es nada más y nada menos que eso. Por un lado, supone el comienzo de tu marca. Son los primeros sorbos que cualquier persona toma de tu proyecto, los que les transmiten esas importantísimas primeras impresiones. El naming sienta las bases de todo lo que viene después y que configura el resto de la marca: logotipo, packaging, tono de comunicación… Es algo que va a estar siempre presente.

    Por otro lado, el nombre de la marca es tan solo una palabra y tiene que repetirse muchas veces y apoyarse en otras cosas para convertirse, finalmente, en una marca. Y para conseguir que se repita, que esté presente en el imaginario colectivo, es muy importante conectar con nuestro público objetivo.

    En un mundo sobreinformado, los usuarios prefieren las marcas que se comunican con ellos a las empresas que ofrecen productos más baratos pero no les cuentan nada. Es necesario que las marcas transmitan su personalidad, su historia y sus fines desde el naming, la base, hasta las gráficas de redes sociales, por ejemplo.

    ¿Pócima mágica? No existe

    Como ya hemos mencionado, el nombre es la primera percepción de una marca y, por tanto, debe representar la personalidad de tu proyecto. Pero también hay que tener presente que no es lo único que comunica. El naming se apoya en otros elementos de la identidad corporativa para trasladar un mensaje bien estructurado.

    A pesar de que no existen unas pautas fijas y exactas, si que hay recomendaciones generales para la elaboración de un buen naming. Por ejemplo, no hay que dejarse llevar por las modas. El naming es algo que debe perdurar en el tiempo y representarnos siempre. Por eso, atarse a una estructura que sabemos que pasará de moda en poco tiempo no es eficiente.

    Otro ejemplo: hay que dejar rienda suelta a la creatividad. En el proceso de trabajo, sobre todo al principio, no todas las propuestas que se presenten serán idóneas. Pero seguro que suponen una base sobre la que trabajar para llegar al concepto correcto.

    Existen algunos recursos que suelen utilizarse. Por ejemplo, la unión o el trenzado de palabras para crear un neologismo. Podemos jugar con conceptos en un idioma o en varios. En Factor ñ seguimos estas estrategias para el proceso de creación de marcas como Holaw (Hola+Law, una marca para un bufete de abogados online orientado a startups), GuguSound (una idea genial: grabar audios de los pequeños para guardar un recuerdo sonoro) o WeBeauty (el nombre para un colectivo que representa a las trabajadoras y empresarias del mundo de la estética). Además, esta técnica compone uno de los primeros ejercicios que se utilizan a la hora de comenzar el proceso de creación.

    También se puede recurrir a “libertad ortográfica”, es decir, la modificación de la ortografía de una palabra para otorgarle un nuevo significado. Se trata de coger una palabra y modificarla sutilmente para adaptarla a la personalidad del proyecto. Es el caso de Reakon (por reacondicionados), Aloja (para una inmobiliaria) o Coletta (elegido para representar a una peluquería).

    Podemos utilizar varias estrategias para conseguir el objetivo. Por ejemplo, utilizar una “libertad ortográfica” y conseguir que el nombre completo conforme una dirección web por si misma. Este es el caso de Audazes Club, un proyecto dedicado a ofrecer aventuras deportivas cuyo dominio fue finalmente audazes.club.

    No todo es creatividad

    El proceso de creación es importante, pero no lo es todo. Además de encontrar una idea que se ajuste a lo que la marca quiere proyectar, tenemos que cerciorarnos de que sea una idea única que no exista ya en el mercado.

    Para eso, hay que comprobar si el naming escogido existe ya en la Oficina de Española de Patentes y Marcas (OEPM) – que es el proceso más complicado y largo – pero también en los dominios web y las redes sociales en las que vaya a estar presente la marca. Además, es importante hacer una búsqueda del término o términos que componen el nombre para comprobar que no se esté usando, por ejemplo, como claim de otro proyecto. O que sea un concepto que se asocia a percepciones negativas en otras culturas. O que origine resultados de búsqueda que no guarden relación con la finalidad de la empresa y puedan perjudicar el posicionamiento SEO del proyecto.

    Todos estos pasos son muy importantes y, en muchas ocasiones, son los que nos derriban esa idea perfecta que teníamos en mente. Si ese naming está ya registrado completa o parcialmente en la OEPM es muy difícil que nos permitan continuar con el proceso de registro. Si esto sucede, hay que continuar buscando o encontrar otra alternativa. Igual sucede con las redes sociales y dominios, aunque existen estrategias para salvar esta dificultad. Por otro lado, si encontramos que el naming tiene un significado negativo al hacer una búsqueda sencilla en Google, también está descartado inmediatamente.

    En Factor ñ nos esforzamos en que cada pieza encaje. Realizamos búsquedas – tanto nacionales como internacionales – y adecuamos las propuestas a la situación de este registro. Cada propuesta va siempre acompañada de un informe analítico de la situación del mercado y de otras marcas competidoras.

    Si quieres saber más, o necesitas que te ayudemos a trabajar el naming de ese proyecto, ¡escríbenos y te informamos!