Pensamientos espontáneos que se nos pasan por la cabeza, ideas que van cobrando fuerza a medida que se mueve el sector o nuevas formas de ver el medio.
Todos los Random8 de febrero de 2023 — Escribe: Juan
Hay personas para las que «¡Suena divertido!», en realidad, suena regular. Personas para las que la fiesta se acaba en el mismo instante en el que alguien insiste en sacarlas a bailar. Personas que disfrutan sentadas al fondo, viendo como bailan los demás, recibiendo esa energía positiva del ambiente, de la misma forma que una planta recibe la energía del sol.
Hay gente que, simplemente, es introvertida.
Y no hablamos de poca gente.
Hablamos de entre un cuarto y la mitad de la población.
Pero igual no lo sabes, porque no te habías fijado en esas personas. Y quizá no te habías fijado porque no han dicho nada. Y porque cuando tú has contado algo, no han sido esas personas las que han respondido.
Es confuso porque, cuando la mitad de la población apenas interactúa, pasan cosas como que la gente de una generación cree que sabe, pero no sabe, lo que piensa otra. O la gente de un género cree que sabe, pero no sabe, lo que piensa otro. O la gente en general cree que sabe, pero no sabe, el alcance de las cosas. No pueden saberlo porque como mucho solo tienen la mitad del feedback. Y además, al ser una mitad menos comunicativa, también es una mitad que no suele tener una opinión uniforme. La mitad introvertida es una mitad más diversa.
Tanto que, prácticamente en su totalidad, la publicidad está dirigida a gente extrovertida. En cualquier bloque publicitario abundan las exclamaciones, los sobresaltos, los mensajes muy directos, muy enérgicos… Tantos y tan estridentes que los anuncios se acaban convirtiendo en un martirio (extra) para la gente introvertida.
Hace mucho hubo un spot que me hizo pensar por primera vez en esto. El famoso anuncio de «Fujitsu: el silencio». Seguro que lo conoces. Lo que hacía este anuncio era detener en seco el flujo de ruido audiovisual del bloque de anuncios en el que aparecía. Era imposible no escuchar ese silencio, era demasiado poderoso.
Ideas así no pueden repetirse en publicidad. No tendrían el mismo impacto y, además, no es habitual que un mensaje pueda reducirse tanto como para no necesitar palabras. Pero lo que sí se puede hacer es cuidar el tono y el contenido para que esa mitad del mundo no sienta un rechazo instantáneo por lo que le vas a contar.
En la publicidad, normalmente apreciamos que:
Teniendo esto en cuenta, mejor:
En la práctica, el porcentaje de introvertidos y extrovertidos en el mundo es muy complicado de definir. Oscila brutalmente dependiendo de la muestra que se estudia, y además cada persona no es 100% de un tipo o de otro. Hay montones de grises, como los introvertidos sociales, que a ojos de los demás parece gente extrovertida, pero que después de cada evento tienen que recargar las pilas porque les resulta agotador.
Por otro lado, la gente introvertida suele ser abierta de mente y está bastante acostumbrada a captar mensajes que no van exactamente en su dirección. Así que, más que preocuparte por dar en el clavo, lo interesante es que a la hora de preparar tu publicidad tengas en mente que hay personas muy MUY diferentes en el mundo, que no puedes dar por sentado lo que piensa la gente y que no puedes saber con exactitud el alcance de lo que haces, por muchos datos que tengas en la mano, porque siempre te faltarán por conocer un montón de opiniones y experiencias personales.