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Follow for follow: o cómo cargarte tu credibilidad en Instagram

4 de octubre de 2023 — Escribe: Marta

    Puede que nos estemos pegando un tiro al pie con lo siguiente pero estamos un poco tontos con las redes sociales, así en general. A ver, me explico, ¿vale? Hemos convertido un mundo rico y palpable, con sentimientos, conversaciones y su ámbito rigurosamente privado del que disfrutar, en un escaparate – propio y ajeno – del que dependemos para ser felices. Estamos empantallaos’, dicho mal y pronto, y estamos viviendo cada experiencia a través de la cámara del móvil. ¿Un ejemplo?  Pues busca las fotos de la gente en calle Larios «disfrutando» de las luces de Navidad: brillan más las pantallas de los móviles de las cientos de personas grabando que el propio iluminado navideño. Terrorífico.

    Y a tenor de esto, y de la importancia desmesurada que le damos a las redes sociales, quiero analizar hoy el tema followers. Y es que le concedemos más credibilidad a una marca que tiene 2 millones de seguidores en Instagram que a un negocio local con 500 followers. Lo mismo que los adolescentes toman como un síntoma del éxito o fracaso personal tener más o menos seguidores, interacciones o visualizaciones de sus cuentas en redes sociales, las empresas pretenden comportarse igual y los usuarios lo están valorando por encima de otras cosas. Y no es solo el hecho de que demos más importancia a ese número que a otros parámetros – como un buen producto, una calidad en la gestión de la comunidad o un cuidado en las publicaciones, además de otros valores como marca – sino que además están difundiéndose algunas prácticas que son, cuando menos, cuestionables por parte de las empresas.

    Y no es solo que quiera una comunidad en redes sociales mayor, es que la quiero YA. Y sí, ese ya va gritando. Y de ahí los de las prácticas cuestionables que te comentaba. Una de esas es lo que se conoce como «follow for follow», que quiere decir que yo te sigo para que tú, a continuación, me sigas de vuelta. Y luego yo, pasado un tiempo más o menos prudencial, dejo de seguirte porque ya he conseguido lo que quería. Ahora que lo he escrito así igual no necesitas mayor explicación de por qué esto está mal, pero como me van las perogrulladas, voy a insistir.

    En primer lugar, estamos frente al hecho de que esa persona a la que has decidido seguir puede seguirte de vuelta… O no. Porque los usuarios pueden no sentirse identificados con tu marca por la sencilla razón de que no son tu público objetivo. Y eso está bien, porque no todos podemos tener los mismos gustos o intereses. No es malo que no te sigan los 8.000 millones de habitantes del planeta, de verdad.

    Pero supongamos ahora que te sigue de vuelta, vale. Tienes un follower más, y otro, y otro. Pero ¿están realmente interesados en el contenido que publicas o en los productos o servicios que ofreces? De nuevo, es altamente probable que no, porque si no has usado una estrategia de selección de personas más allá de la ubicación de las sugerencias, estás frente a un desconocido que no tiene interés alguno en saber nada de ti. Huele a unfollow a la tercera aparición en sus noticias, ¿no crees? O a lo mejor no te dejan de seguir, pero sencillamente no interactúan y dejas de salir en sus noticias. Y eso te empeora el porcentaje de engagement, y el algoritmo empieza a oler a chamusquina.

    Pero sigamos suponiendo que sí, que efectivamente le interesa tu marca y que tú, al cabo de un tiempo, le dejas de seguir porque, claro, no puedes tener personas con las que no interactúas para que algoritmo te castigue. Muchos usuarios se dan cuenta, y si le han dado valor a tu follow, al ver que se lo quitas se van a enfadar. Porque ellos saben que esta estrategia existe, y ¿sabes lo que te van a devolver? Exacto, un unfollow.

    Luego tenemos una ecuación que no está escrita en muchos sitios, pero que percibimos como usuarios al visitar un perfil, y es el ratio following-followers. Por lo mismo que hemos explicado al principio, tiene más valor una cuenta que tiene la mitad de personas siguiendo que seguidores. Es decir: hay más personas interesadas en ver el contenido de ese perfil que personas está siguiendo el mismo perfil. Si tienes más siguiendo que seguidores, entonces es un cantazo que estás haciendo estrategia follow for follow, y eso queda como a un santo dos pistolas.

    Y luego está el tema técnico: que te bloqueen la cuenta por hacer estrategias no permitidas, que te manden al lado oscuro de las redes y dejes de aparecer para los usuarios (incluso para aquellos que sí que les interesas) y una larga lista de castigos que tiene previstos Meta para las empresas que se portan mal.

    Pero lo más importante, por encima de todo, y que tiene más valor que todo lo anterior junto: los seguidores no son ventas, ni conversiones, ni realidad. Son una cifra que sí, nos alaba el ego, pero no necesariamente nos beneficia como empresa. Podemos usar el crecimiento de seguidores – realizado de forma lógica y en base a unos contenidos que interesan – para aumentar la credibilidad de nuestra empresa y conseguir maximizar ese alcance potencial. Pero los seguidores son seguidores, y tus estrategias de comunicación deben ser mucho más profundas que un numerito. 

    ¿Un mini consejito? Olvídate del follow for follow y de otras estrategias similares y haz contenidos que interesen, que conecten de forma local con tus usuarios, que les diviertan y les ayuden a distraerse en su tiempo de ocio; todo ello en perfecto equilibrio con la divulgación de tus productos y servicios de forma atractiva. Deja que todo eso se cueza en su propio jugo y dé como resultado un aumento de la comunidad natural, de los de verdad. De los que te siguen porque te han encontrado y han dicho: me gustas para mis noticias. Y si te parece complicado, somos todo brazos y oídos para echarte un cable. Verás que bonitas dejamos tus redes sociales.